Dicen que las primeras impresiones son importantes, pero si se fía uno de ellas, podría terminar cometiendo terribles errores que podrían costarle, además de una maravillosa historia de amor, una angustia tremenda al corazón. Y Fanny sabe muy bien lo que es eso; pero qué difícil es cuando la otra persona tampoco pone de si y su aparente carácter odioso le impide dar su brazo a torcer. Aunque tal vez esa debió ser la primera señal de que entre ellos podría haber algo más.
No voy a mentir, siento que esta historia es otra version de Orgullo y Prejuicio de Jane Austen, pero más fácil de digerir. Dicen que los opuestos se atraen pero aquí lo único opuesto entre Fanny y su pretendiente era la clase social, porque fuera de eso, ambos hijos de la chingada eran muuuuy tercos, pero cuando los sentimientos empiezan a sobrepasar esa necesidad de siempre tener la razón, sólo hay dos opciones: o ceder ante ellos o vivir en amargura y rencor.
Me costó un poquito adentrarme en la historia, los primeros capítulos incluso no soportaba a ninguno de los protagonistas pero conforme fue avanzando la historia y ellos se fueron desenvolviendo, terminé por tomarles mucho cariño. Aplausos especiales a la narrsacion, que además de crear una ambientación fabulosa, usó palabras rimbombantes qué le dieron más colorido a la historia y para nada complicaron su lectura.