Nuestra mirada sobre los árboles está en plena metamorfosis. ¿Qué tiene de extraño? Vivimos una época bisagra, recorrida por cambios profundos en nuestra percepción del mundo. Ignoramos nuestros sueños prometeicos, nuestra imprevisión y nuestro orgullo. Perseguimos verdades más auténticas y envidiamos ahora la humildad y el saber estar de los primeros pueblos. Soñamos con reajustarnos al mundo, con reencontrar la conexión en un contexto de incertidumbre. Ya no pretendemos volver a poner orden en la naturaleza, sino que la invitamos a reorganizar nuestros modos de existencia. Aspiramos a extraer de su fuente.