Conoces la historia de la rana y la leche? En cierta ocasión, dos ranas se cayeron dentro de un cuenco de leche. Una de ellas empleó la razón y se dio cuenta enseguida de que no tenía sentido resistirse, de que era imposible escapar al destino. Y quién sabe, quizás haya vida después de la muerte, y en tal caso, ¿de qué serviría fatigarse y abrigar vanas esperanzas? Así, no hizo nada y se ahogó. La segunda rana debía de ser imbécil. O atea. En cualquier caso, se puso a mover las patas como loca. Podríamos preguntarnos, ¿para qué? Su muerte era inevitable. Pero el caso es que movió y movió las patas. Hasta que la leche se convirtió en mantequilla. Y así pudo escapar viva… y ahora, guardemos un minuto de silencio por su colega, que en nombre del progreso filosófico y del pensamiento racional perdió la vida.