Dejá atrás las polleras largas y los pantalones y empezá a lucir tus piernas. Hacé a un lado las blusas sueltas y los zapatos de vieja baqueta. Que no te importe usar tacos, si el hombre pierde su virilidad por tu estatura es su problema. No te hagas cargo. Cortate el pelo, rapate a un costado, teñite del color que quieras. Cojete a un pibe o a una mina, o a los dos, lo que más te guste, pero hacé lo que se te cante el orto. Sí, lo que vos quieras. No lo que tu vieja quiso ser y no pudo, no lo que tu papá espera antes de morir. No seas el desecho que pensó ese hijo de puta.