Dado que el diseño ha adoptado tantísimos significados en épocas diversas y en contextos variados y que ha dado pie a confusiones y clichés, me parece que tiene sentido empezar por definir lo que yo creo que es. El diseño, con todas sus múltiples apariencias, siempre ha cumplido un papel elemental como agente de cambio que interpreta las variaciones de todo tipo —sociales, económicas, científicas, tecnológicas, culturales, ecológicas o las que sean— para garantizar que nos afecten de manera más positiva que negativa. El diseño como actitud se adentra en cómo desempeñan ese papel los diseñadores, profesionales o no, en unos tiempos extraordinariamente turbulentos y a menudo peligrosos, en los que nos enfrentamos a cambios de una velocidad y una escala sin precedentes en muchos frentes.