renuncia sería ascética si no estuviera solo en el mundo. Pero no tengo a nadie a quien deslumbrar; y deslumbrar es eso, la gloria. Y es cómico, al fin y al cabo, porque nunca nadie impresiona realmente a nadie;
Almudena Anéscompartió una citahace 4 meses
Ciertamente, prefería la peor de sus maldades a la más dulce de sus carantoñas.
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