Un tema de discusión frecuente es la influencia del corrido en la sociedad. Para mí, la clave del asunto no es tanto pensar el influjo que tiene en la vida diaria, sino la que ejerce la vida diaria sobre el corrido. En un primer término lo cotidiano se refleja en el corrido; eventualmente también es lo contrario, pero el orden importa: primero hubo Revolución mexicana y luego hubo corridos de la Revolución; primero hubo narcotráfico y luego corridos de narcotráfico; primero hubo violencia y luego corridos bélicos.
Cuando se modifiquen las condiciones de nuestro país, considero que pueden suceder dos cosas: pueden cantarse corridos de otros temas más edificantes, más morales, más éticos; o bien pueden desaparecer como género, porque me parece que el corrido se alimenta de la violencia, de la injusticia, de la rebeldía. No creo que un país donde solo reine la felicidad pueda producir corridos