Mientras cada institución de hoy día, económica, política, social y moral, conspire para dirigir erradamente la energía humana por canales equívocos; mientras la mayoría de las personas estén fuera de lugar, haciendo las cosas que odian hacer, viviendo una vida que aborrecen vivir, el crimen será inevitable y todas las leyes en los estatutos solamente pueden aumentar, pero nunca terminar con el crimen.