Porque el amor no es más que una duda ardiendo,
es el miedo cayendo por el precipicio,
la sed calmada por un sorbo de agua,
el hambre que sintieron mis labios al rozarte.
Y seguirán temblando las piernas,
y volverán a caerse las hojas,
y yo te pediré otra vez que me cantes esa canción,
y tú me reirás la torpeza con que te tuve esa primera vez