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Vicente Blasco Ibáñez

  • Rodrigo Mirandacompartió una citahace 7 meses
    El cristianismo, religión de humildes, había reconocido a todos los seres el derecho a la felicidad, pero esta felicidad la colocaba en el Cielo, lejos de este mundo, valle de lágrimas. La Revolución y sus herederos, los socialistas ponían la felicidad en las realidades inmediatas de la tierra, lo mismo que los antiguos, y hacían partícipes de ella a todos los hombres, lo mismo que los cristianos.
  • Rodrigo Mirandacompartió una citahace 7 meses
    -… Y cuando dentro de unas horas salga el sol, el mundo verá correr por sus campos los cuatro jinetes enemigos de los hombres… Ya piafan sus caballos malignos por la impaciencia de la carrera; ya sus jinetes de desgracia se conciertan y cruzan las últimas palabras antes de saltar sobre la silla.
  • Pedro Sandovalcompartió una citahace 10 meses
    La aspiración de los hombres será eternamente que exista cada vez más libertad, más fraternidad, más justicia.
  • Juan Bernalescompartió una citahace 2 años
    El papel de agredido es siempre el más grato y justifica todas las resoluciones ulteriores, por extremadas que parezcan.
  • Juan Bernalescompartió una citahace 2 años
    Para un Estado no existe la verdad ni la mentira; sólo reconoce la conveniencia y la utilidad de las cosas. El glorioso Bismarck, para conseguir la guerra con Francia,, base de la grandeza alemana, no había vacilado en falsificar un despacho telegráfico.
  • Juan Bernalescompartió una citahace 2 años
    El ruso es bárbaro, pega y se arrepiente; el alemán civilizado fusila sin vacilación.
  • Juan Bernalescompartió una citahace 2 años
    -El cristianismo en Berlín lleva casco y botas de montar. Dios se ve movilizado en estos momentos, lo mismo que Otto, Fritz y Franz, para castigue a los enemigos del pueblo escogido. Nada importa que haya ordenado: «No matarás», y que su Hijo dijese en la Tierra: «Bienaventurados los pacíficos». El cristianismo, según los sacerdotes alemanes de todas las confesiones, sólo puede influir en el mejoramiento individual de los hombres y no debe inmiscuirse en la vida del estado. El Dios del estado prusiano es el viejo Dios alemán, un heredero de la feroz mitología germánica, una amalgama de las divinidades hambrientas de guerra.
  • Juan Bernalescompartió una citahace 2 años
    Hace tiempo que me puse mal con Dios. Pero en todas partes hay buenas personas
  • Juan Bernalescompartió una citahace 2 años
    stos organismos que se empeñaban tenazmente en subsistir, paseando bajo el sol sus renacientes energías, sólo representaban una exigua parte de la gran siega de la muerte. Detrás de ellos quedaban miles y miles de camaradas gimiendo en los lechos de los hospitales y que tal vez no se levantarían nunca. Millares y millares estaban ocultos para siempre en las entrañas de una tierra mojada por su baba agónica, tierra fatal que al recibir una lluvia de proyectiles devolvía como cosecha matorrales de cruces.
  • Juan Bernalescompartió una citahace 2 años
    Vio heridos que empezaban a recobrar su fuerza vital y sólo eran esbozos de hombres, espantosas caricaturas, andrajos humanos salvados de la tumba por las audacias de la ciencia; troncos con cabeza que se arrastraban por el suelo sobre un zócalo de ruedas; cráneos incompletos cuyo cerebro latía bajo una cubierta artificial; seres sin brazos y sin piernas que descansaban en el fondo de un carretoncillo como bocetos escultóricos o piezas de disección; caras sin nariz que mostraban, lo mismo que las calaveras, la negra cavidad de sus fosas nasales. Y estos medios hombres hablaban, fumaban, reían, satisfechos de ver el cielo, de sentir la caricia del sol, de haber vuelto a la existencia, animados por la soberana voluntad de vivir, que olvida confiada la miseria presente en espera de algo mejor.
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