Por supuesto en una novela las personas se rompen los corazones y mueren y ahí acaba todo; en un cuento, así es como debe ser. Pero en la vida real no morimos cuando se muere lo único que nos ilumina la vida. Aún tenemos que soportar unas sesiones muy ajetreadas de comer y beber, vestimos, caminar, comprar, vender, hablar, leer y todo lo que configura lo que se suele llamar vivir;