Erika Zepeda

  • Fany Claucompartió una citahace 2 meses
    “¿Es Juan Pablo, el del turno de la tarde, invitando a Mariana?”. Todos nos miraban. Me sentí feliz, me sentí especial como nunca.
  • Fany Claucompartió una citahace 2 meses
    ¿En serio, amigos organizadores y dueños del bar, un sólo baño para todas las mujeres que habían tomado cerveza? Fany bailaba junto a mí, tratando de aguantar el río de orina que parecía inminente.
  • Fany Claucompartió una citahace 2 meses
    El resto del viaje fue encantador. La charla y el silencio acompasado me hicieron entender que había realidades sin gritos ni botellas vacías de tequila.
  • Fany Claucompartió una citahace 2 meses
    Esta vez fue mi mamá la que salió disparada y, por primera vez, me pregunté si ella necesitaba también un trocito de azotea para escapar.
  • Fany Claucompartió una citahace 2 meses
    ¿Se fijan que me la vivo contando los días para un gran acontecimiento?, ¿cómo le hará la gente que “vive el momento” y todas esas patrañas?
  • Fany Claucompartió una citahace 2 meses
    Luego repartió máscaras de monstruos clásicos: vampiro, hombre lobo, el ente y el monstruo de la laguna. ¡Me encantaron! Amé a Lupe con todo mi corazón. Ella sabía perfecto sobre mi miedo a las multitudes y había comprado esas máscaras para mí.
  • Fany Claucompartió una citahace 2 meses
    ¿Notaron que las Lupitas tenían el mismo superpoder que mis hermanas y yo? ¿Notaron que también con ellas podría tener larguísimas conversaciones en silencio, sin que nadie pudiera interrumpirnos?
  • Fany Claucompartió una citahace 2 meses
    Concluí entones algo increíble: que aunque yo no era una protagonista de una novela romántica (ni de terror, aventuras o ciencia ficción), allá afuera podría encontrar un montón de personajes secundarios en quienes confiar.
  • Fany Claucompartió una citahace 2 meses
    Ya habían pasado semanas desde la desaparición de papá y, sin querer, descubrimos que aquello de salir en su busca también era una puerta de escape.
  • Fany Claucompartió una citahace 2 meses
    “¡Ya nos vamos, mamá!” era todo lo que había que decir. “¡Llévense dinero de mi monederito para que saquen más copias!”, sólo decía ella desde el fondo de la casa y luego regresaba a su máquina de coser. ¿Lo ven? Nada de gritos, nada de amenazas, nada de llantos dramáticos de novela de las cinco de la tarde.
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