La diferencia más notable entre los distintos perfiles psicopáticos es el objeto de satisfacción: los que matan persiguen el deleite que les proporciona acabar con la vida de la víctima, los sádicos disfrutan con el sufrimiento, otros basan la recompensa en la acumulación de activos y dinero… Pero en todos los casos la posición de poder y satisfacción sexual que les proporciona el premio, tras alcanzarlo, es muy similar.