Jean-Henri Casimir Fabre fue un naturalista, entomólogo y escritor francés famoso por sus interesantes escritos sobre la vida de los insectos. La obra de Fabre, caracterizada por un estilo narrativo ágil, introdujo el mundo de los insectos en el imaginario popular, lo que le valió el título de «padre de la entomología moderna».
Su obra más importante, Souvenirs Entomologiques, inspiró incluso a Charles Darwin, que calificó a Fabre de «observador inimitable».
Nacido en Saint-Léons, en Aveyron (Francia), Fabre creció en el seno de una familia pobre, lo que le llevó a autoeducarse. A pesar de estos humildes comienzos, a los 19 años obtuvo el título de maestro de enseñanza primaria y comenzó su carrera docente en Carpentras.
Fabre continuó sus estudios mientras impartía clases, consiguiendo finalmente puestos en Ajaccio, Córcega, y más tarde en el Liceo de Aviñón. Como profesor, era popular y respetado por sus conocimientos de física, química y botánica, y por hacer accesibles temas complejos.
Sin embargo, la pasión de Fabre era la entomología. Su enfoque era único: en lugar de un estilo científico distanciado, adoptó una forma más narrativa, escribiendo relatos biográficos sobre la vida de los insectos. «Otros me han reprochado mi estilo —escribió Fabre—, que no tiene la solemnidad, es más, la sequedad de las escuelas. Si les tomo la palabra, solo somos profundos a condición de ser oscuros».
Su método de combinar una observación rigurosa con un estilo de escritura atractivo hizo que su obra fuera científicamente valiosa y ampliamente apreciada.
Entre sus numerosos experimentos, la demostración que hizo Fabre del comportamiento de las orugas del pino es una de las más famosas. Al organizarlas en un bucle continuo, demostró cómo podían seguirse unas a otras en círculo durante días enteros, poniendo de relieve el poder del instinto sobre la toma de decisiones individuales. Estas observaciones subrayaban su creencia en el estudio preciso y cuidadoso por encima de la especulación teórica y le diferenciaban de algunos de sus contemporáneos, como Darwin, cuya teoría de la evolución Fabre abordó con escepticismo.
La influencia de Fabre se extendió más allá de sus logros científicos. Su casa de Provenza, conocida como las Harmas de Fabre, se convirtió en un centro de investigación entomológica y, en la actualidad, es un museo dedicado a su vida y su obra. En su casa natal de Saint-Léons se encuentra Micropolis, un museo dedicado a sus contribuciones a la entomología.
Gracias a las traducciones de Alexander Teixeira de Mattos, la obra de Fabre ha sido reconocida en el mundo anglosajón.