Aparece en el portal justo enfrente de donde estoy y está exactamente como lo recordaba. Pelo dorado, piel perfecta, ojos demasiado brillantes para su tono esmeralda difuminado. Tiene un rostro hermosísimo, que ahora veo que ha heredado de su padre. Es un tipo de rostro en el que ya nadie confía: líneas y ángulos y una simetría que resulta ofensivamente perfecta. Nadie debería querer tener un rostro así. Es un rostro destinado a los problemas, al peligro, una forma de compensar el exceso de maldad de su interior y atrapar a un inocente desprevenido.