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Honoré de Balzac

    Alvaro E. Segovia Garcíacompartió una citael año pasado
    la rutina hace del amor un ejercicio de melancolía, que va apagando los sentimientos en un lento desgaste sin que por ello desemboque en tragedia.
    Luis Torrescompartió una citael año pasado
    La sala es a un tiempo, salón, gabinete, tocador, comedor; es el escenario de la vida doméstica, el hogar común; era allí donde, dos veces al año, iba el peluquero del barrio a cortarle el pelo al señor Grandet; allí donde eran recibidos los colonos, el cura, el subprefecto, el mozo del molino.
    Luis Torrescompartió una citael año pasado
    Para una muchacha del campo que en su juventud no había recogido más que insultos y desprecios, para una infeliz aceptada por caridad, la risa equívoca del tío Grandet era un verdadero rayó de sol. Por otra parte, el corazón sencillo y la cabeza angosta de Nanón sólo pondrían contener un sentimiento y una idea. Había cumplido treinta y cinco años y aún se veía llegando al obrador del señor Grandet, descalza, harapienta y seguía oyendo al tonelero que le decía: “¿Qué se te ofrece, chiquilla?”
    Luis Torrescompartió una citael año pasado
    Se le habían ocurrido más ideas en un cuarto de hora que desde el día que vino al mundo.
    Luis Torrescompartió una citael año pasado
    Caballero, si quiere usted hacernos el honor de venir a vernos, tanto a mi marido como yo nos sentiremos halagadísimos. Nuestro salón es el único de Saumur en que hallará usted reunidas a la burguesía acomodada y a la nobleza: pertenecemos a las dos sociedades que no quieren encontrarse más que en casa, porque allí se divierten. Mi marido, se lo digo a usted con orgullo, está tan bien considerado por unos como por otros. Le ayudaremos a soportar el aburrimiento de este destierro. ¡Si se quedase usted en casa del señor Grandet, la haría usted buena! Su tío de usted es un tacaño que sólo piensa en sus majuelos; su tía es una beata incapaz de barajar dos ideas y su primita una niña tonta, sin educación y sin dote, que se pasa la vida remendando trapos de cocina.

    “Esta mujer está la mar de bien”, díjose Carlos Grandet, correspondiendo a las monerías de la señora de Grassins,,

    ––Me parece, esposa mía, que tú quieres acaparar al señor ––dijo riendo el banquero grande y gordo.
    Luis Torrescompartió una citael año pasado
    Grassins, amigo mío, he invitado a comer a ese joven. Tendrás que ir a invitar a los señores de Laesonnière, a los Hautoy, con su linda hija, naturalmente. Y Dios quiera que ese día le dé por vestirse con gracia. Su madre, por celos, la lleva hecha un adefesio. Espero, señores, que ustedes nos harán el honor de venir ––agregó parando la comitiva y volviéndose hacia los dos Crouchot.
    Luis Torrescompartió una citael año pasado
    Al advertir la fría desnudez de la casa paterna, la pobre muchacha se desesperaba de no poderla poner en consonancia con la distinción de su primo.
    Luis Torrescompartió una citael año pasado
    Para él, Eugenia no tardó en convertirse en la ideal Margarita de Gothe, pero sin haber cometido la falta.
    Luis Torrescompartió una citael año pasado
    En cualquier situación, las mujeres tienen más motivos de sufrimiento que los hombres y padecen más que ellos. El hombre cuenta con la fuerza y con el ejercicio de su pujanza: actúa, piensa, abarca el porvenir del que obtiene consuelos. Es lo que hacía Carlos. Pero la mujer se queda quieta, cara a cara con su

    dolor; nada la distrae; desciende hasta el fondo del abismo, lo mide y a menudo lo colma con sus anhelos y sus lágrimas. Es lo que hacía Eugenia. De este modo se iniciaba en su destino. Sentir, amar, sufrir, sacrificarse, éste será siempre el texto de la vida femenina. Y Eugenia debía ser mujer en todo, excepto en su aptitud para consolarse.
    Luis Torrescompartió una citael año pasado
    “Por él, ––se repetía––, soy capaz de sufrir mil muertes.”
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