Anne Conway es una de las figuras olvidadas de su época; fue en su momento una intelectual muy bien considerada. Nació unos meses después de la muerte de su padre, unas semanas antes de la Navidad de 1631, en la casa jacobea de ladrillo que más adelante, cuando pasó a manos de la realeza, sería rebautizada como Palacio de Kensington74.