No puedo evitar reír mientras beso la frente de Halle. Harry tiene razón. Cuando eres Harry Jefferson, puedes movilizarte con rapidez, tramitar los papeles y todo lo necesario para que Dan obtenga tu apellido. Fue un trabajo constante y de esmero al que Harry se aplicó durante tres semanas, teniendo como resultado su apellido siendo el de mi hijo y eso lo tiene locamente feliz. Siempre consideró a Dan como suyo, pero el que lleve su apellido solo lo hace más real para él.