La gente cree que las lágrimas son agua y sal, porque parecen agua y saben a sal. Y sí, pero también están compuestas de glucosa y tres proteínas distintas: la albúmina, la globulina y la lisozima, que, dicho sea de paso, tiene importantes propiedades antibacterianas, con lo que es cierto que las lágrimas no solo curan el alma, sino que también pueden curar el cuerpo.