En mil años más hemos de vernos en un
espejo solitario, alrededor del futuro
que hemos logrado conocer.
Vida tras vida apareciendo en la mirada
del otro.
Como auroras y estrellas iluminando
los cielos, y el tacto de tus manos que aún
me dirán “te quiero”, cuando dentro
de mil años, nos volvamos a encontrar.