por eso me arriesgo a suponer que el pobre Juan debería a menudo sufrir horribles dudas. Sus encantadores proyectos le satisfacían plenamente pero a veces sentiría un vacío, un vacío vago, un ansia, una angustia. Pues, al fin y a la postre, era un estado de ánimo, con algo de visionario y algo de tembloroso, el soporte de su felicidad.
🥺