—Está bien, entonces. Sinceridad. —Inclina mi cabeza hacia atrás y acerca los labios a mis oídos—. Te deseo, Elsie. Todo el tiempo. Pienso en ti. Todo. El. Puto. Tiempo. No puedo ni concentrarme. Estoy rindiendo fatal en el trabajo. Y mi primer impulso, la primera vez que te vi, fue salir corriendo. Porque sabía que, si empezábamos a hacer esto, ya no podríamos parar.