El increíble mundo plateado adquiere entonces una forma más clara. Los Plateados apenas se miran, y nunca sonríen. La niña telqui parece aburrida mientras da de comer a su extraña criatura, y los comerciantes ni siquiera regatean. Solo los Rojos parecen vivos, volando entre los lentos hombres y mujeres que disfrutan de una vida mejor. Pese al calor, el sol y los luminosos estandartes, yo nunca había visto un lugar tan frío.