Slawomir Mrozek

  • R Güemescompartió una citael año pasado
    Era necesario llevar a cabo una ruptura, tomar una decisión terminante. Si dentro de unos límites determinados no es posible ningún cambio verdadero, entonces hay que traspasar dichos límites. Cuando el inconformismo no es suficiente, cuando la vanguardia es ineficaz, hay que hacer una revolución.
  • R Güemescompartió una citael año pasado
    Y cuando me consume el aburrimiento, recuerdo los tiempos en que fui revolucionario
  • andrearzgcompartió una citael mes pasado
    Aquello me tocó en lo más vivo. Ninguna atención, ningún miramiento para con el individuo.
  • andrearzgcompartió una citael mes pasado
    No hay nada que deteste más que una sociedad desalmada
  • andrearzgcompartió una citael mes pasado
    era preciso exigir las dos cosas en lugar de aceptar la necesidad de una elección. Sin embargo, no sólo soy bien educado sino también delicado por naturaleza. De modo que dije con amabilidad a la anfitriona, que trajinaba en la cocina:
    —Mitad y mitad, por favor.
    Luego grité:
    —¡Y una cerveza!
  • Rafael Ramoscompartió una citael año pasado
    Ahora estoy esperando el juicio y el veredicto. Por descontado que perderé mi trabajo en el cuerpo de bomberos, sobre esto no hay dudas. Y con toda razón, pues no he cumplido con mis obligaciones profesionales. Estoy acusado de… Bueno, no tiene importancia. También estoy de acuerdo con la acusación. Sólo no estoy de acuerdo con una cosa, no estoy de acuerdo en absoluto. Los titulares hablaban de suicidio, y en mi opinión fue un accidente. En la profesión de suicida también puede haber accidentes mortales.
  • Rafael Ramoscompartió una citael año pasado
    Ahora la cama está de nuevo aquí, el armario allá y la mesa en medio. Y cuando me consume el aburrimiento, recuerdo los tiempos en que fui revolucionario.
  • Rafael Ramoscompartió una citael año pasado
    Entonces a uno de los colegas del difunto, que también era un gran actor, se le escapó de las manos su hermoso gorro de piel y se le cayó a la tumba.

    Todos lo vieron, aunque nadie dio muestras de haberlo advertido. Todos sabían también en qué situación tan delicada se encontraba de pronto el propietario del gorro.

    Bajar al hoyo a por él no quedaba bien. Dejarlo en el hoyo resultaba del todo impropio. No sólo porque el resfriado quedaba garantizado, ni porque era una lástima perder el gorro, aunque esto también contaba. Era sobre todo porque volver a casa con la conciencia de que tú estás aquí y tu gorro ya está allá, en la tumba—aunque fuera una tumba ajena—, que de alguna manera se te ha adelantado y te está esperando o tal vez incluso reclamando, resultaba terrorífico.
  • Rafael Ramoscompartió una citael año pasado
    Esperaban, pues, en tensión a ver qué iba a hacer. Mientras tanto, a él no se le movió ni un músculo, y cuando llegó su turno pronunció el siguiente discurso:

    —¡Oh, mi querido e inolvidable amigo! Nos abandonas en este gélido día. Pero aún más frío te espera al final de tu viaje: el frío de la eternidad.

    Dejó la voz en suspenso; realmente era imposible no admirar su talento.

    —¿Qué es lo que te puedo ofrecer para este viaje tan largo? Solamente la profunda tristeza de la separación, que la discreción no me permite llamar desesperación, y simbólicamente lo que tengo más próximo a mí, el tocado de mi propia cabeza. Sí, te lo entrego, renuncio a él por ti. Puesto que allá adonde vas tendrás aún más frío del que tenemos nosotros aquí ahora. Que te sirva en el más allá igual que a mí me ha servido en la Tierra.
  • Rafael Ramoscompartió una citael año pasado
    —¡Acepta lo que hubieras escogido de haber podido escoger!

    Acto seguido lanzó la gorra a la tumba con un movimiento tan expresivo, tan perfectamente calculado en el tiempo y en el espacio, que se oyeron unos aplausos. El actor se inclinó hacia la tumba pero sólo haciendo un cuarto de reverencia. Todo el mundo sabe que no hay que hacer reverencias de espaldas al público.
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