—No lo evitamos.
A pesar de ser totalmente cierto, viniendo de mí, el comentario parecía dejar entrever que habíamos estado retozando con los maleficaria. Lo que, de alguna manera, supongo que era verdad en el caso de Orion. Todos se alejaron instintivamente de mí, y Magnus, que acababa de ser el receptor de mi mejor cara de pocos amigos, palideció un poco.
Fue un almuerzo estupendo.