Elena G. De White

    b3447495462compartió una citael año pasado
    La ira de Dios no se declara contra los pecadores no arrepentidos solo por los pecados que han cometido, sino porque, cuando son llamados a arrepentirse, eligen seguir resistiendo la luz
    Javier Mendoza Barberáncompartió una citahace 2 años
    Jesús contemplaba Jerusalén desde la cima del Monte de los Olivos. Delante de él se desplegaba un paisaje bello y pacífico. Era la época de la Pascua, y desde todas las regiones los hijos de Jacob se habían reunido para celebrar la gran fiesta nacional. De en medio de los jardines y viñedos, y de las verdes laderas tachonadas de las tiendas de los peregrinos, se elevaban las colinas con sus terrazas, los soberbios palacios y los macizos baluartes de la capital israelita. La hija de Sión parecía decir en su orgullo: “¡Estoy sentada reina, y... nunca veré el duelo!”; porque amada como lo era, creía estar segura de merecer aún los favores del cielo como cuando en los tiempos antiguos el poeta rey cantaba: “De hermosa perspectiva, el gozo de toda la tierra es el Monte de Sión... la ciudad del gran Rey”.
    Javier Mendoza Barberáncompartió una citahace 2 años
    podemos saber cuánto debemos a Cristo por la paz y la protección de que disfrutamos. Es el poder restrictivo de Dios lo que impide que el hombre caiga completamente bajo el dominio de Satanás.
    Javier Mendoza Barberáncompartió una citahace 2 años
    Los desobedientes e ingratos deberían hallar un poderoso motivo de agradecimiento a Dios en el hecho de que su misericordia y clemencia hayan coartado el poder cruel y maligno del diablo.
    Javier Mendoza Barberáncompartió una citahace 2 años
    Cuando se lo resiste tenazmente, el Espíritu de Dios termina por apartarse del pecador, y entonces es dejado sin poder para dominar las malas pasiones de su alma, y sin protección contra la malicia y enemistad de Satanás.
    Javier Mendoza Barberáncompartió una citahace 2 años
    Nuestro Salvador enseñó que no se debe recibir en la iglesia a los que pecan voluntariamente;
    Javier Mendoza Barberáncompartió una citahace 2 años
    Olvidará el Señor a su pueblo en esa hora de prueba? ¿Olvidó al fiel Noé cuando sus juicios cayeron sobre el mundo antediluviano? ¿Olvidó a Lot cuando descendió fuego del cielo para consumir las ciuda‍
    Javier Mendoza Barberáncompartió una citahace 2 años
    ciudades de la llanura? ¿Olvidó a José cuando estaba rodeado de idólatras en Egipto? ¿Olvidó a Elías cuando el juramento de Jezabel lo amenazaba con la suerte de los profetas de Baal? ¿Olvidó a Jeremías en el oscuro y húmedo pozo donde había sido echado? ¿Olvidó a los tres jóvenes en el horno ardiente o a Daniel en el foso de los leones?

    “Pero Sión dijo: Me dejó Jehová, y el Señor se olvidó de mí. ¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti. He aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida”.
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    El Señor de los ejércitos ha dicho: “La nación que toca a mi pueblo, me toca la niña de los ojos”.
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    Aunque los enemigos los arrojen a la cárcel, las paredes de los calabozos no pueden interceptar la comunicación entre sus almas y
    Javier Mendoza Barberáncompartió una citahace 2 años
    Cristo. Aquel que conoce todas sus debilidades, que está familiarizado con todas sus pruebas, está por encima de todos los poderes terrenales; y acudirán ángeles a sus celdas solitarias trayéndoles luz y paz del cielo. La prisión se volverá un palacio, pues allí moran los ricos en fe, y los lóbregos muros serán alumbrados con luz celestial como cuando Pablo y Silas oraban y alababan a Dios a medianoche en el calabozo de Filipos.

    Los juicios de Dios caerán sobre quienes traten de oprimir y aniquilar a su pueblo. Su gran paciencia para con los impíos envalentona a los hombres en sus transgresiones, pero su castigo no será menos cierto ni terrible por mucho que se haya demorado. “Jehová se levantará como en el monte Perasim, y se indignará como en el valle de Gabaón; para hacer su obra, su obra extraña, y para ejecutar su acto, su acto extraño”.
    Javier Mendoza Barberáncompartió una citahace 2 años
    Satanás procura distraer de Dios los pensamientos y los afectos de los hombres y hacer que se fijen en los agentes humanos; induce a los hombres a dar honra al mero instrumento y a ignorar la Mano que dirige todos los eventos de la providencia. Demasiado a menudo los líderes religiosos que son así alabados y reverenciados pierden de vista su dependencia de Dios y son inducidos a confiar en sí mismos. Como resultado anhelan controlar las mentes y las conciencias de la gente, la cual está dispuesta a considerarlos como guías en vez de mirar a la Palabra de Dios.
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