Cualquier ser vivo está capacitado para soportar el estrés a corto plazo, esto sucede porque en la naturaleza se ve constantemente, pero con la diferencia crucial de que en la naturaleza los peligros son reales y el estrés dura poco tiempo, por ejemplo: una manada de cebras ve a un depredador como un león, se estresan y huyen, pero cuando el león atrapa a una, las otras cebras comienzan a pastar nuevamente y el estrés se disipa. El ser humano aun cuando el problema ya se haya resuelto o no atente contra su vida: continúa en estrés, preocupándose por cosas que nunca han pasado y que nunca pasarán, y, si un organismo está consumiendo grandes cantidades de energía en respuesta al estrés, a ese peligro que no existe, pero que la mente interpreta como real y el cuerpo responde como tal, ese desgaste de energía lo termina enfermando.