las oportunidades de mejora de todo el alumnado. Por eso, a la hora de configurar nuestros grupos, podemos tomar como referencia criterios de heterogeneidad muy diversos, que pueden articularse a través de tres categorías distintas:
– Los factores personales: como el género, el perfil de inteligencia, los intereses, el nivel de destrezas cooperativas o la actitud hacia la cooperación.
– Los factores sociales: como la etnia, el nivel socio-económico o el nivel de integración en el grupo-clase.
– Los factores escolares: como el nivel de desempeño, el interés por la materia o área, las necesidades educativas o el historial académico.