La Sociedad Secreta de Brujas se reunía el tercer jueves cada tres meses, pero eso era prácticamente lo único que nunca cambiaba. Jamás quedaban dos veces en el mismo lugar. La última reunión, por ejemplo, había sido en el salón de Belinda Nkala y había incluido scones recién hechos, y la anterior a esa había sido bajo la gloriosa luz del sol en el jardín de Agatha Jones. En cambio, esta reunión, una tarde fría y húmeda de octubre, daba la casualidad de celebrarse en un embarcadero diminuto y abandonado en las Hébridas Exteriores.
Un embarcadero. En las Hébridas Exteriores. En octubre.