Precioso. Página a página rogaba por qué no se acabara, quería seguir extendiendo más cada momento que describía con la belleza que solo te da la sencillez. Es de lo más bonito que he leído últimamente.
Muy bonito, conmovedor y a la vez agradable de leer. Me gusta que también se habla de la complejidad de las relaciones entre madres e hijas y de cómo los abuelas encuentran redención en las relaciones con sus nietas.
Entre los rotos, así lo vas leyendo, como caminando entre las grietas de las que habla, oscuras, dolorosas… pero que dejan entrar la luz. Tiene un toque esperanzador difícil de explicar y eso lo hace un gran libro.