es

Carlos Castaneda

  • Anacompartió una citahace 3 meses
    Las condiciones del pájaro solitario son cinco. La primera, que se va a lo más alto; la segunda, que no sufre compañía aunque sea de su naturaleza; la tercera, que pone el pico al aire; la cuarta, que no tiene determinado color; la quinta, que canta suavemente.

    SAN JUAN DE LA CRUZ, Dichos de luz y amor
  • Anacompartió una citahace 3 meses
    Lo que más presionaba mi mente en esos instantes era la vívida sensación que, seis meses antes, tuve de “hablar” con un coyote.
  • Anacompartió una citahace 3 meses
    —Yo tenía la impresión de que mi gran falla era buscar explicaciones.

    —No. Tu falla es buscar explicaciones convenientes, explicaciones que se ajustan a ti y a tu mundo. Lo que no me gusta es que seas tan razonable. Un brujo también explica las cosas en su mundo, pero no es tan terco como tú.
  • Anacompartió una citahace 3 meses
    El poder personal te hará deslizarte con gran facilidad y entrar en la explicación de los brujos. La explicación no es lo que tú llamarías una explicación; sin embargo, aunque no aclara el mundo ni sus misterios, los hace menos pavorosos. Ésa debería ser la esencia de una explicación, pero no es eso lo que tú buscas. Tú andas detrás del reflejo de ti y de tus ideas.
  • Anacompartió una citahace 3 meses
    —Me temo que confundes las cosas —dijo—. La confianza de un guerrero no es la confianza del hombre común. El hombre común busca la certeza en los ojos del espectador y llama a eso confianza en sí mismo. El guerrero busca la impecabilidad en sus propios ojos y llama a eso humildad. El hombre común está enganchado a sus prójimos, mientras que el guerrero sólo depende de sí mismo. Andas en pos de lo imposible. Buscas la confianza del hombre común, cuando deberías buscar la humildad del guerrero. Hay una gran diferencia entre las dos. La confianza implica saber algo con certeza; la humildad implica ser impecable en los propios actos y sentimientos.
  • Anacompartió una citahace 3 meses
    Le conté que había recibido una cantidad de cartas en las que diversas personas me señalaban el error de escribir acerca de mi aprendizaje. Citaban como precedente el hecho de que los maestros de las doctrinas esotéricas orientales exigían discreción absoluta con respecto a sus enseñanzas.

    —Capaz si esos maestros tienen el vicio de ser maestros —dijo don Juan sin mirarme—. Yo no soy maestro. Yo soy solamente un guerrero. No sé en realidad qué es lo que uno siente como maestro.

    —Pero quizás estoy revelando cosas que no debería, don Juan.

    —No importa lo que uno revela ni lo que uno se guarda —dijo—. Todo cuanto hacemos, todo cuanto somos, descansa en nuestro poder personal. Si tenemos suficiente, una palabra que se nos diga podría ser suficiente para cambiar el curso de nuestra vida. Pero si no tenemos suficiente poder personal, se nos puede revelar la sabiduría más grande y esa revelación nos importaría un ajo.
  • Anacompartió una citahace 3 meses
    Dije a don Juan que practiqué la técnica años enteros sin advertir cambio alguno, pero de todos modos no lo esperaba. Cierto día, sin embargo, me di cuenta, súbitamente, de que acababa de caminar durante unos diez minutos sin haberme dicho una sola palabra.

    Mencioné también que en esa ocasión cobré conciencia de que suspender el diálogo interno implicaba algo más que sólo reprimir las palabras que me decía a mí mismo. Todos mis procesos intelectuales se detuvieron, y me sentí como suspendido, flotando. Una sensación de pánico surgió de esa vivencia, y tuve que reanudar mi diálogo interno como antídoto.
  • Anacompartió una citahace 3 meses
    —Te he dicho que el diálogo interno es lo que nos hace arrastrar —dijo don Juan—. El mundo es así como es sólo porque hablamos con nosotros mismos acerca de que es así como es.
  • Anacompartió una citahace 3 meses
    —Cambiar nuestra idea del mundo es la clave de la brujería —dijo—. Y la única manera de lograrlo es parar el diálogo interno. Lo demás sólo es arreglo. Ahora estás en la posición de saber que nada de lo que has visto o hecho, con la excepción de parar el diálogo interno, habría podido de por sí cambiar nada en ti, o en tu idea del mundo. El asunto, por supuesto, es que ese
    cambio no sea un trastorno. Ahora entenderás por qué un maestro no presiona a su aprendiz. Eso nada más fomentaría obsesión y morbidez.
  • Anacompartió una citahace 3 meses
    Apenas lo dijo, advertí que yo, en verdad, no prestaba atención al acto de tomar notas. Parecía ser una actividad separada con la cual yo no tenía que ver.
fb2epub
Arrastra y suelta tus archivos (no más de 5 por vez)