Beatriz Serrano

  • Vale Friascompartió una citahace 5 meses
    No estoy vendiendo un perfume, sino la idea de que te recuerden por el olor, de impresionar, de dejar de ser una personita gris y aburrida que gasta dos horas cada día de su vida en ir y volver del trabajo. Vendo la posibilidad de que hoy, sí, justo hoy, con la ayuda de ese perfume de notas afrutadas, te suceda algo extraordinario. No estoy vendiendo la enésima aspiradora que ningún hogar necesita, vendo la idea de tener una casa bonita y limpia, de poder sacar una foto a ese rinconcito tan mono que decoraste alla Pinterest para subirla a Instagram y recibir muchos likes.
  • Vale Friascompartió una citahace 5 meses
    Feminismo, sostenibilidad, inclusión, diversidad. Tonterías. De repente llega una marca con cremas anticelulíticas y antiedad y quiere alejarse de la negatividad de su producto y empoderar a las mujeres. Entonces el argumento de la campaña ya no será hacer creer a las mujeres que son viejas y necesitan una crema o que son gordas y necesitan una crema, sino que sean como sean se merecen esa crema.
  • Vale Friascompartió una citahace 5 meses
    Hace unos años decidí ir a terapia. Fue cuando comencé a tener ataques de ansiedad cada vez que sonaba el despertador: aquel pitido matutino me provocaba una sensación opresiva en el pecho. No todas las mañanas se sentía de la misma forma: a veces era como si un pequeño garbanzo se hubiese quedado enquistado en alguna parte de mi esternón y otras, como si una mano invisible me estuviese estrujando el corazón. Aquella sensación se hizo tan común en mis mañanas que aprendí a convivir con ella. Estaba tan presente que terminé poniéndole nombre:
  • Vale Friascompartió una citahace 5 meses
    en ocasiones lloraba en la ducha para ahorrar tiempo porque no podía permitirme llegar tarde a trabajar un día más.
  • Vale Friascompartió una citahace 5 meses
    —Marisa, eso es ansiedad, lo sabes, ¿no?

    Negué con la cabeza. No lo sabía. Pensaba que la ansiedad era una serie de síntomas muy concretos (sudor, palpitaciones y sensación de ahogo) y no algo tan específico como echarse a llorar cuando sonaba el despertador por las mañanas
  • Vale Friascompartió una citahace 5 meses
    Lo que ni el médico de cabecera ni mi posterior terapeuta llegaron nunca a entender es que el estrés no me lo causaba mi trabajo sino, tal y como le había dicho, el hecho de tener que ir a trabajar. Ocupar ocho horas de lunes a viernes en una tarea alienante e insatisfactoria, rodeada de gente con la que me veía forzada a tener conversaciones infructuosas y aburridas, con todos aquellos absurdos lugares comunes sobre hipotecas o plazas de garaje o las palabras que dicen mal sus hijos o la última serie que habían visto en Netflix. Todo ese tiempo regalado a otros en vez de estar en mi casa leyendo o dibujando o simplemente mirando el techo, semidesnuda, observando las grietas. No soportaba la idea de estar obligada a vivir esa pantomima de oficina a perpetuidad para poder pagarme cosas como un alquiler o la comida o un libro o un fin de semana en la playa. Me desmoronaba cada mañana cuando sonaba el despertador porque la vida, vivida de este modo, me parecía una tragedia mal escrita, aburrida y estéril, sin gracia y, lo peor de todo, sin contenido, y sentía ganas de coger por los hombros a gente aleatoria de camino al trabajo para preguntarles por qué ellos no estaban igual que yo. Cuál era su secreto, cómo lograban mantener la compostura, por qué no lloraban siempre que sonaba el despertador.
  • Vale Friascompartió una citahace 5 meses
    No he conseguido dejar de sentirme incómoda con las partes naturales de mi cuerpo que la sociedad ha convertido en defectos.

    He leído la teoría, pero no soy capaz de ponerla en práctica.
  • Vale Friascompartió una citahace 5 meses
    Ea. El muerto al hoyo y el vivo al paintball. No soy capaz de procesar el hecho de que mis compañeros sean capaces de cambiar tan rápido de registro
  • Vale Friascompartió una citahace 5 meses
    Vuelve a sonar «Viva la vida» de Coldplay, canción de la que estoy completamente segura de que este señor no tiene derechos. La gente empieza a aplaudir y el señor se pone a dar brincos otra vez.
  • Vale Friascompartió una citahace 5 meses
    Me pregunto cuánto dinero se habrá embolsado semejante mamarracho por decir todas estas gilipolleces sin inmutarse. La charla no ha durado más de cuarenta y cinco minutos y yo siento que he envejecido diecinueve años. Miro a mi alrededor: la gente está en éxtasis.
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