la memoria es un armario
con algunas chaquetas
que dejaste colgadas
en chile
una cajonera
llena de papeles
que buenos amigos
arrastran
consigo cada vez
que se cambian de casa
un sillón donde cupimos
en otras épocas todas
y todos apretados
mirando un partido
el resplandor azulado
de nuestras caras
en vez del auténtico
brillo interior
todo aquello ocupa
también un espacio
y le pesa por ello
a la cabeza
que equilibramos
tambaleando
al andar por las veredas
de inglaterra
en busca de una silla
abandonada
para sentarse después de este viaje