Los dos me miraron como si justo en ese momento yo hubiera empezado a existir, y me preguntaron a qué me dedicaba.
Sol Ríoscompartió una citael año pasado
Desde que amaba a Nino y él me amaba a mí, era como si ese amor convirtiera todo lo bueno que me estaba ocurriendo y que me ocurriría en un mero y agradable efecto secundario.
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—Ahora debes reconocer que yo tenía razón. —¿En qué? —Lo querías a él y a mí solo me contabas mentiras. —Era una niña. —No, no eras ninguna niña. Y eras más inteligente que yo. No sabes el daño que me hiciste al dejar que creyera que estaba loco.