Cualquier interacción con una inteligencia artificial como Siri o Alexa —hacer un encargo, pedir una canción, encender una luz— pone en movimiento una economía global basada en la extracción de recursos materiales y laborales que permanece en buena medida fuera de toda regulación. Lejos de ser inmaterial, la nube es un fenómeno meteorológico que está teniendo un impacto directo sobre el cambio climático o el incremento de la desigualdad.