Le di vueltas todo el año para leerlo o escucharlo y al final lo escuché en el momento perfecto, un día antes de Año Nuevo mientras ordenaba parte de mi estudio. En parte lo evadía porque sentía que iba a conmoverme, pero dado el duelo de mi papá este año, no sabía sí iba a tolerarlo. Al final, claro que me conmovió, pero también lo disfruté muchísimo y hasta me reí un poco. Además siento que me ayudó a desatorar unas pocas cosas que siempre quedan volando cuando estás en un duelo, sobre todo de una persona mayor que tuvo un proceso de deterioro evidente. Me sentí muy bien escuchándolo y fue como un abrazo de Año Nuevo a mi misma, como para ayudarme a hacerme consciente de todo el agradecimiento que le tengo no solamente a mi papá, sino a todas las personas que aún en las maneras más imperceptibles han sido parte de mi vida.
Leo que para algunas personas fue una experiencia un poco más dolorosa, y lo entiendo perfecto. En otro momento siento que así hubiera sido para mí, así que creo que está bien leerlo o escucharlo cuando algo te lleve a ello.
El final fue un poquito previsible, pero lo amé mucho también, de alguna forma quería que así terminara. Muy lindo, en general.
De la belleza de las palabras, de lo que emana y de lo que somos.
Entrañable. Amo encontrar estas joyitas literarias.
¡Maravilloso!, la importancia de la gratitud para vivir en paz.
La gratitud y la muerte van de la mano en el devenir del espacio y del tiempo. El agradecer y el bien morir. Muy bien lograda la versión del audiolibro.
Tuve que leerlo en dos partes porque la primera vez me atravesó como un puñal. Mi padre murió hace poco por una enfermedad neurodegenerativa. Me hubiera gustado que su muerte fuera como la de Mich, con la serenidad de desahogar los asuntos pendientes que marcaron su vida. Es sin embargo un bálsamo encontrar en la literatura estas historias que hablan de vejez y cuidadores, de una manera entrañable y esperanzadora.
Este libro es hermoso. El personaje de la señora es muy entrañable, divertido y tierno. Delphine de Vigan tiene una forma tan amorosa de retratar a sus personajes y encontrar los diálogos perfectos para mostrarnos quiénes son. Me la pasé riendo y llorando, quizá porque el tema de la vejez me atraviesa mucho respecto a mis abuelas. Quiero leer todo sobre la autora. La interpretación de quienes leen es bellísima.
Si tienes seres queridos ya de edad, te sentirás incómodamente identificado, aunque no podrás dejarlo.
Es difícil despedirnos, pero cuando llegan los años o días finales sólo queda decir: Gracias.
Esta lectura es un bálsamo, da sosiego al mismo tiempo que te mantiene al vilo. Hay mucho que decir de ella, de la importancia de las palabras, de los afectos y del privilegio que es tener motivos por los cuales estar agradecido.
Conmovedor, realmente me hizo reflexionar