Citas de “Aprendiz de diosa” de Aimée Carter

Ruby Mejia
Ruby Mejiacompartió una citahace 2 años
Abrí con el cojín de mi madre pegado al pecho, esperando que fuera James.
Pero era Henry.
Se me cayó el estómago a la altura de las rodillas y la niebla que envolvía mi cabeza se disipó de pronto.
—Hola, Kate —su voz era como miel.

Cap 5

Nallely Treviño
Nallely Treviñocompartió una citahace 6 días
doras, en cierto modo como una advertencia. Las de esa noche eran recuerdos.
Me desperté por fin, después de lo que me pareció una eternidad. Abrí los ojos de pronto. Aún me dolía el cuerpo y tenía los músculos agarrotados. Esperaba ver luz, pero durante unos segundos solo vi oscuridad. Cuando se me acostumbraron los ojos, distinguí a Henry.
Había arrimado un sillón a la cama y aunque las otras tres cortinas del dosel estaban echadas, la cuarta estaba corrida lo suficiente para que lo viera. Seguía teniendo mi mano entre las suyas.
—Buenos días —dijo. Había en su voz una lejanía que no entendí.
—¿Días? —balbucí, intentando mover la cabeza para mirar por la ventana, pero las cortinas estaban cerradas.
Henry pasó la mano sobre el candelero de la mesita de noche y la mecha de la vela se prendió con un suave estallido. No daba mucha luz, pero sí la suficiente para que viera lo que había a mi alrededor.
—Es muy temprano. Fuera todavía está oscuro —titubeó—. ¿Cómo estás?
Buena pregunta. Me lo pensé un momento y me sorprendió comprobar que el dolor había disminuido. Pero Henry no se refería a eso y los dos lo sabíamos.
—Ha muerto, ¿verdad?
—Pidió ocupar tu lugar y yo se lo permití —dijo con los ojos fijos en nuestras manos unidas—. Solo así podía sacarte del Inframundo. Una vida por otra. Ni siquiera yo puedo quebrantar la ley de los muertos.
Nallely Treviño
Nallely Treviñocompartió una citahace 6 días
Las de esa noche eran recuerdos.
Me desperté por fin, después de lo que me pareció una eternidad. Abrí los ojos de pronto. Aún me dolía el cuerpo y tenía los músculos agarrotados. Esperaba ver luz, pero durante unos segundos solo vi oscuridad. Cuando se me acostumbraron los ojos, distinguí a Henry.
Había arrimado un sillón a la cama y aunque las otras tres cortinas del dosel estaban echadas, la cuarta estaba corrida lo suficiente para que lo viera. Seguía teniendo mi mano entre las suyas.
—Buenos días —dijo. Había en su voz una lejanía que no entendí.
—¿Días? —balbucí, intentando mover la cabeza para mirar por la ventana, pero las cortinas estaban cerradas.
Henry pasó la mano sobre el candelero de la mesita de noche y la mecha de la vela se prendió con un suave estallido. No daba mucha luz, pero sí la suficiente para que viera lo que había a mi alrededor.
—Es muy temprano. Fuera todavía está oscuro —titubeó—. ¿Cómo estás?
Buena pregunta. Me lo pensé un momento y me sorprendió comprobar que el dolor había disminuido. Pero Henry no se refería a eso y los dos lo sabíamos.
—Ha muerto, ¿verdad?
—Pidió ocupar tu lugar y yo se lo permití —dijo con los ojos fijos en nuestras manos unidas—. Solo así podía sacarte del Inframundo. Una vida por otra. Ni siquiera yo puedo quebrantar la ley de los muertos.
Nala Martínez
Nala Martínezcompartió una citael mes pasado
era casi como si pudiera ver cómo era en realidad: un ser bondadoso, asustado y solitario cuyo mayor deseo era ser amado
Nala Martínez
Nala Martínezcompartió una citael mes pasado
Todo cambia con el tiempo —añadió, y sentí su aliento cálido en mi oreja—. Solo hay que tener paciencia
alvarezand
alvarezandcompartió una citahace 2 meses
Daba vértigo pensar en la eternidad, porque borraba la única certeza de la vida, o sea, la muerte,
alvarezand
alvarezandcompartió una citahace 3 meses
—Cualquier cosa es posible si le damos la oportunidad de suceder
alvarezand
alvarezandcompartió una citahace 3 meses
Estás destinada a grandes cosas, cielo, pero cuanto más te resistas a ser quien eres, más difícil será. Sean cuales sean los obstáculos a los que te enfrentes, recuerda que puedes superar cualquier cosa si lo deseas con suficiente intensidad. Y lo harás
LV
LVcompartió una citahace 5 meses
Es imposible que me olvide de ti —dije—, hagan lo que hagan.
Vi un destello de tristeza en sus ojos antes de que apartara la vista y retrocediera.
LV
LVcompartió una citahace 5 meses
Pase lo que pase, siempre estaré a tu lado, aunque no recuerdes quién soy.
LV
LVcompartió una citahace 5 meses
—. ¿Entiendes lo que implica aprobar y lo que implica suspender?
—Si suspendo, regresaré al mundo real con la memoria borrada —y Henry se disolvería en la nada—. Pero si apruebo, tendré que quedarme aquí seis meses al año, contigo.
—Para toda la eternidad, a no ser que decidas poner fin a tu vida —añadió él—. Serás eternamente como eres hoy y el consejo te concederá la inmortalidad. No es una cosa fácil, la inmortalidad. Crearás vínculos con mortales y seguirás viviendo cuando ellos hayan muerto. Nunca habrá un fin. Tu vida será continua, y al final perderás el contacto con la humanidad. Olvidarás lo que es estar viva.
Daba vértigo pensar en la eternidad, porque borraba la única certeza de la vida, o sea, la muerte, pero ¿qué ventaja tenía morir? La muerte solo traía dolor, y ya estaba harta de ella.
LV
LVcompartió una citahace 5 meses
Sentí que un trozo de mi ser había desaparecido, como si hubiera perdido algo vital que jamás podría recuperar. Me sentí al mismo tiempo vacía y llena de tristeza, y pensé que todo aquello era un inmensa equivocación.
LV
LVcompartió una citahace 5 meses
—Ha muerto, ¿verdad?
—Pidió ocupar tu lugar y yo se lo permití —dijo con los ojos fijos en nuestras manos unidas—. Solo así podía sacarte del Inframundo. Una vida por otra. Ni siquiera yo puedo quebrantar la ley de los muertos.
Sus palabras fueron como un mazazo. Me pasé la lengua por los labios resecos.
—¿Entregó su vida por mí?
—Sí —me ofreció una copa de agua.
La tomé con manos temblorosas y derramé más de la que conseguí beber. Henry volvió a llenarla y me la acercó a los labios.
—Estabas muerta y no podía curarte. Fue su último regalo para ti.
LV
LVcompartió una citahace 5 meses
Cuando Henry dio media vuelta y me llevó hacia la negrura de la noche, volví la cabeza y la vi hacerse más y más pequeña a lo lejos. Finalmente pareció desvanecerse y de-sapareció por completo. Me aferré a sus últimas palabras, el pegamento que me sostenía unida mientras luchaba por resistirme a un intenso sopor. Volvería a verla cuando ella muriera, y los días de verano que podríamos pasar juntas en Central Park serían infinitos.
Pero aunque lo sabía, aunque Henry me llevaba hacia mi muerte, no pude evitar que una palabra se formara en mis labios, una palabra que llevaba muchos años negándome a pronunciar. La única palabra que esperaba no tener que decir nunca.
Adiós...
LV
LVcompartió una citahace 5 meses
Todo había acabado. Aquello era lo que se sentía al morir. Frío, humedad, aturdimiento y fuego, como si algo me quemara. Intenté respirar, pero no conseguí llenar mis pulmones. En lugar de asustarme sentí alivio. Después de todo, no tendría que despedirme de mi madre. Si Henry tenía una pizca de compasión, la dejaría marchar en cuanto supiera que yo había muerto.
Henry...
Después de haberle hecho bajar la guardia, después de haber alimentado sus esperanzas, había dejado que me mataran. Y si yo moría, él también moriría. Él no me había dejado en la estacada, así que ¿por qué iba a hacerlo yo con él?
Luché débilmente con la corriente, pero era inútil. Apenas podía moverme, y menos aún intentar llegar a la orilla. El río se llevaría mi cuerpo. Con un poco de suerte, encontrarían mi cadáver en la ribera, no muy lejos de allí.
El sol se colaba entre las ramas desnudas de los árboles por encima de mí. Me dejé zozobrar en la oscuridad. Ya no sentía frío. Sentía calor, como si Henry estuviera abrazándome, y me lo imaginé llevándome a la orilla. El aire fresco rozaría mi piel mojada, y temblaría. Él me curaría y al final todo se arreglaría.
Pero era demasiado tarde para finales felices. Ya estaba muerta.
LV
LVcompartió una citahace 5 meses
—Me temo que es así desde hace unos cuantos años. La tranquilidad que demuestras tú cuando estamos juntos es muy extraña. La mayoría me tiene miedo.
—Eso es absurdo —aunque yo en parte sabía que no lo era. Estaba segura de que Henry se refrenaba cuando estaba conmigo.
—Si eres el rey de los muertos, es fácil comprender por qué los demás no te tienen mucha simpatía —hizo un ademán, quitándole importancia al asunto—. Con la mayoría de los sirvientes ocurre lo mismo. Son muy pocos los que se atreven a mirarme a los ojos cuando les hablo.
—A mí no me das miedo —y para demostrárselo, me incliné y lo besé como me había besado él en el salón, con cuidado de no verter el chocolate.
LV
LVcompartió una citahace 5 meses
enry decía que me querría, y yo le creía, pero nunca me querría como yo anhelaba. Ignoraba cuándo había decidido que quería más (quizá cuando lo había besado en Navidad, o cuando había vuelto a perder a Ava y había llegado a la conclusión de que no podía soportar perder a nadie más), pero así era. Henry, sin embargo, jamás podría darme lo que deseaba, y el dolor de saberlo me resultaba insoportable.
LV
LVcompartió una citahace 5 meses
—Si no te consideran válida renunciaré, y confío en que, si lo deseas, podamos pasar algún tiempo juntos antes de que me desvanezca por completo.
Sentí una oleada de sorpresa y parpadeé para contener las lágrimas que empezaban a formarse en mis ojos.
—¿Cuánto tiempo sería?
—No lo sé —dijo—. Pero sospecho que duraré hasta que mueras, si las cosas llegan a ese punto. Si todavía quieres aceptarme cuando esto acabe
LV
LVcompartió una citahace 5 meses
Quería enseñarme adónde iría yo cuando muriera. Se me hizo un nudo en el estómago y me quedé mirando fijamente un trozo de hierba. Así pues, él no estaba luchando en absoluto.
—Te lo he enseñado —añadió con los ojos fijos en el suelo—, para que tengas una experiencia de primera mano si superas las pruebas —era mentira, pero intenté creérmelo—. Cuando seas inmortal y estés aquí, el Inframundo se manifestará tal y como lo ve el mortal —pasaron unos segundos y añadió con voz más suave—: También quería que supieras que al final serás feliz si el consejo no decide a tu favor.
LV
LVcompartió una citahace 5 meses
—¿Qué es esto? —preguntó, perplejo, mientras examinaba la manta que yo había decorado con todo esmero. Me había negado a que me ayudaran, a pesar de que sabía que, si hubiera aceptado ayuda, habría tardado días en lugar de semanas.
—Es el firmamento —contesté con mi fotografía pegada al pecho—. ¿Ves los puntos? Son estrellas. Me acordé de lo que dijiste sobre el movimiento de las estrellas. Dijiste que habían cambiado de lugar desde que conociste a Perséfone y... Así son ahora. Cuando me has conocido a mí.
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