Si la definición de «arquitectura radical» no se hubiera hipotecado para definir los pasatiempos y las ambigüedades del diseño seudoexperimental de los años sesenta y setenta, cuyo supuesto carácter visionario quedó reducido, sobre todo, a unos pocos y templados consejos en el pasaje de la dimensión imaginaria a la realidad, trataría de emplearla para definir el entramado de experiencias y figuras que el trabajo de Ward logra establecer. Radical en el sentido literal, en cuanto que capaz de reconsiderar las relaciones de la arquitectura, el ambiente y la dimensión humana elemental desde la raíz; y en cuanto que impulsada por una posición común de disenso, de crítica radical implícita o explícita hacia los modelos prevalentes.