Citas de “Ligeia” de Edgar Allan Poe

Ricardo Salas
Ricardo Salascompartió una citahace 3 meses
"El hombre no se doblega a los ángeles, ni cede por entero a la muerte, como no sea por la flaqueza de su débil voluntad".
"El hombre no se doblega a los ángeles, ni cede por entero a la muerte, como no sea por la flaqueza de su débil voluntad".
¡Aquellos ojos! ¡Aquellas grandes, aquellas brillantes, aquellas divinas pupilas! Llegaron a ser para mí las estrellas gemelas de Leda, y yo era para ellas el más fervoroso de los astrólogos.
"El hombre no se doblega a los ángeles, ni cede por entero a la muerte, como no sea por la flaqueza de su débil voluntad".
Alma Simón
Alma Simóncompartió una citahace 7 meses
El hombre no se doblega a los ángeles, ni cede por entero a la muerte, como no sea por la flaqueza de su débil voluntad.
edith
edithcompartió una citahace 8 meses
No me faltaba lo que el mundo llama fortuna.
edith
edithcompartió una citahace 8 meses
El hombre no se doblega a los ángeles, ni cede por entero a la muerte, como no sea por la flaqueza de su débil voluntad
edith
edithcompartió una citahace 8 meses
Soy incapaz de describir, no tengo palabras para expresar esa ansia salvaje, esa anhelante vehemencia de vivir, sólo vivir.
edith
edithcompartió una citahace 8 meses
¿Cómo había merecido yo la bendición de semejantes confesiones?
edith
edithcompartió una citahace 8 meses
"Y allí dentro está la voluntad que no muere. ¿Quién conoce los misterios de la voluntad y su fuerza? Pues Dios no es sino una gran voluntad que penetra las cosas todas por obra de su intensidad. El hombre no se doblega a los ángeles, ni cede por entero a la muerte, como no sea por la flaqueza de su débil voluntad".
micheljoseib
micheljoseibcompartió una citael año pasado
Sin Ligeia era yo un niño a tientas en la oscuridad.
Michel Isidro
Michel Isidrocompartió una citael año pasado
No temblé, no me moví, pues una multitud de ideas inexpresables vinculadas con el aire, la estatura, el porte de la figura cruzaron velozmente por mi cerebro, paralizándome, convirtiéndome en fría piedra.
Michel Isidro
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Acerqué mi oído y distinguí de nuevo las palabras finales del pasaje de Glanvill: "El hombre no se doblega a los ángeles, ni cede por entero a la muerte, como no sea por la flaqueza de su débil voluntad".
Michel Isidro
Michel Isidrocompartió una citael año pasado
Y no podía yo medir esa pasión como no fuese por el milagroso dilatarse de los ojos que me deleitaban y aterraban al mismo tiempo, por la melodía casi mágica, la modulación, la claridad y la placidez de su voz tan profunda, y por la salvaje energía (doblemente efectiva por contraste con su manera de pronunciarlas) con que profería habitualmente sus extrañas palabras.
Michel Isidro
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Entre innumerables ejemplos, recuerdo bien algo de un volumen de Joseph Glanvill que (quizá simplemente por lo insólito, ¿quién sabe?) nunca ha dejado de inspirarme ese sentimiento: "Y allí dentro está la voluntad que no muere. ¿Quién conoce los misterios de la voluntad y su fuerza? Pues Dios no es sino una gran voluntad que penetra las cosas todas por obra de su intensidad. El hombre no se doblega a los ángeles, ni cede por entero a la muerte, como no sea por la flaqueza de su débil voluntad".
Michel Isidro
Michel Isidrocompartió una citael año pasado
especialmente una, de sexta magnitud, doble y cambiante, que puede verse cerca de la gran estrella de Lira
Michel Isidro
Michel Isidrocompartió una citael año pasado
¡Aquellos ojos! ¡Aquellas grandes, aquellas brillantes, aquellas divinas pupilas! Llegaron a ser para mí las estrellas gemelas de Leda, y yo era para ellas el más fervoroso de los astrólogos.
Michel Isidro
Michel Isidrocompartió una citael año pasado
Sin embargo, lo "extraño" que encontraba en sus ojos era independiente de su forma, del color, del brillo, y debía atribuirse, al cabo, a la expresión.
Michel Isidro
Michel Isidrocompartió una citael año pasado
Contemplaba la dulce boca. Allí estaba en verdad el triunfo de todas las cosas celestiales
hurí de los turcos.
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