Es el agua creciente que arranca árboles y ahoga a los caballos que beben en las orillas
andyc95918compartió una citahace 9 meses
Cerca del arroyo hay una rajadura entre los árboles y es buen lugar para morir lejos de los otros, para morir tranquila.
Alexis Hernández Núñezcompartió una citael año pasado
Estoy saliendo de mí misma como el hueso sale de su fruta. Pierdo la memoria.
Alexis Hernández Núñezcompartió una citael año pasado
Siempre hay alguien a quién regalarle la muerte, me dijo. Pues me la regalé yo. Es tan simple la muerte. Por qué seremos así: tan quebradizos. Todo lo que puede hacer un pedacito de plomo, una ola, una araña de campo.
Alexis Hernández Núñezcompartió una citael año pasado
tenía trece años, acunaba en mis brazos a las piedras y les llamaba niños, abrazaba a las crías de mis perros y pensaba: un día abrazaré así a mis hijos, les pondré nombres, les enseñaré que todo lo que sangra puede también cantar.
Alexis Hernández Núñezcompartió una citael año pasado
tenía trece años, acunaba en mis brazos a las piedras y les llamaba niños, abrazaba a las crías de mis perros y pensaba: un día abrazaré así a mis hijos, les pondré nombres, les enseñaré que todo lo que sangra puede también cantar.
Alexis Hernández Núñezcompartió una citael año pasado
Vuelvo a veces para pedirles, para rogarles, que vengan a este Norte. No quieren y yo no tengo ya ninguna autoridad para ellos. Soy el fantasma proveedor.
Alexis Hernández Núñezcompartió una citael año pasado
Paso los inviernos queriendo volver a casa, pero allá el único muerto que me llama está incompleto: una mandíbula. ¿Por qué Dios inventa escenas como la de una familia llorando un hueso? Regándolo como si fuera a crecer y a convertirse en un cuerpo, llorándolo, ¡ridículos! Uno se vuelve loco. Uno se obsesiona con la idea del error: ¡todo debe de ser una broma! ¡Es absolutamente falso que este montón de dientes sea lo que me queda de mi padre!
Alexis Hernández Núñezcompartió una citael año pasado
Lo reconocimos por su quijada, la encontraron unos pastores y se dieron cuenta de que no era un hueso de animal sino de hombre. Eran los restos del hombre desaparecido, mi padre, y ese racimo de dientes que fue sonrisa fue lo único que pudimos enterrar.
Alexis Hernández Núñezcompartió una citael año pasado
Un día vino mi padre a despedirse y dos meses después solo volvió su quijada.