Apreciar lo positivo eleva su precio, aumenta su valor y genera la sensación de abundancia y fortuna:
Los sentimientos de cariño y las expresiones de afecto. Los investigadores han constatado que las parejas bien avenidas, que llevan más de cuarenta años juntas, dicen experimentar una sensación muy similar cuando se ven comparado con la que percibían cuarenta años antes, en los inicios de su relación.
La solicitud hacia las necesidades del otro. Estar alerta para identificar y esforzarse por cubrir las necesidades del otro.
La aceptación incondicional. Este indicador debe darse después de haber hecho una elección cuidada y condicionada por aquellos pilares que sostienen las relaciones de intimidad y que no pueden faltar por cuanto su ausencia garantiza las fallas del sistema. Antes de establecer la relación, la elección debe cumplir condiciones muy claras; pero una vez realizada la elección, la aceptación debe ser total.
Empatía y comprensión. Cualquier relación humana —máxime, cuando implica profundidad e intimidad, como es el caso de las relaciones de pareja— requiere de la capacidad de ambas partes de ponerse en la piel del otro para poder interpretar la realidad desde esa otra perspectiva. Detectar las preocupaciones y vulnerabilidades del otro, y ser sensible a ellas, es imprescindible en una convivencia cotidiana en la que hay momentos buenos, pero también muchos de fragilidad y necesidad de acompañamiento o comprensión.
Amistad e intimidad. La ciencia ha comprobado que aquellas relaciones que comienzan con una amistad y luego desembocan en una relación de pareja tienen más probabilidades de ser satisfactorias y durar en el tiempo que aquellas que se conocen y se embarcan enseguida en el noviazgo.
La amistad es la base de todo intercambio de pareja y la intimidad supone compartir todas aquellas cosas que, aun sin ser necesariamente secretas, no se comparten con otras personas.
Complacer al otro consiste en hacer todas aquellas cosas que sabemos que agradarán o apoyarán al otro, pero que, si por nosotros fuera, no tendríamos necesidad de hacerlas. Complacer es, por ejemplo, lo que hace Arash cuando yo necesito explicarle algo y le propongo ir a pasear. Sé, después de tantos años, que aunque es un amante del senderismo por el bosque y la montaña, sigue sin entender demasiado el concepto de