Patricia Esteban Erlés

Las madres negras

Avisarme cuando se agregue el libro
Para leer este libro carga un archivo EPUB o FB2 en Bookmate. ¿Cómo puedo cargar un libro?
    Alejandra Arévalocompartió una citahace 2 años
    La muerte se adueña enseguida de aquellos lugares donde se le permite entrar.
    Alejandra Arévalocompartió una citahace 2 años
    La belleza es un veneno que cualquiera se muere por probar.
    Alejandra Arévalocompartió una citahace 2 años
    Dios no puede dedicar mucho tiempo a cada una de sus criaturas, precisamente porque Dios tiene todo el tiempo, y esa es su enfermedad, la más grave. Dios padece el tiempo como los pobres humanos padecen males monstruosos.
    Dalia Negracompartió una citahace 5 meses
    Porque para Tilda la biblioteca era un camino y un paraíso, un sendero que la llevaba hacia el lugar al que quería dirigirse desde niña, cuando aún no sabía que existía en alguna parte un refugio como aquel en el que nunca acertó a esconderse Larah Corven.
    Alejandra Arévalocompartió una citahace 2 años
    Dios volvió a sentir que la belleza lo es incluso cuando no se tienen ojos en la cara o la luz suficiente para apreciarla.
    Sebastian Duquecompartió una citahace 17 días
    Mida le hablaba a la oscuridad, le confesaba la verdad que nadie deseaba conocer. «Dios me confesó al oído que él no existía y yo solo se lo conté a las demás».
    Emanuel Bravo Gutiérrezcompartió una citahace 5 meses
    Y entendió que algunos amores, igual que algunos nombres saltan del alma a la mente sin que nada pueda detenerlos ni tampoco explicarlos.
    Dalia Negracompartió una citahace 5 meses
    «Es imposible no amar a quien se nos parece tanto, a quien nos promete que algo nuestro perdurará en el mundo cuando ya lo hayamos abandonado»
    Dalia Negracompartió una citahace 5 meses
    Y entendió que algunos amores, igual que algunos nombres saltan del alma a la mente sin que nada pueda detenerlos ni tampoco explicarlos.
    Emanuel Bravo Gutiérrezcompartió una citahace 5 meses
    La madrugada en que nacimos el diablo le acercó al joven viudo un almohadón de seda y le susurró que nos matara
    Emanuel Bravo Gutiérrezcompartió una citahace 5 meses
    Cada suspiro de Dios dura un siglo y arrastra varios cientos de miles de cadáveres. Y nadie se gira hacia él, nadie se compadece de lo largo que está resultando todo esto. Una enfermedad maligna, el tiempo. Dios mira a Dios, su perfecta desnudez. Contempla los brazos nervudos de mármol, sus manos enormes de creador, siempre impolutas. Mira su costillar, sus largas piernas y sus pies descalzos. Palpa con un interminable hastío su larga cabellera de león. Suspira de nuevo, sin que le importen demasiado las consecuencias.
    Emanuel Bravo Gutiérrezcompartió una citahace 5 meses
    Y entonces pensó en el lago, allá abajo, y fue creciendo en su interior la terrible sospecha de que había algo de verdad en el sueño, igual que siempre hay algo de mentira en un recuerdo
    Daiyacompartió una citahace 6 meses
    Ya no le tiene miedo a la oscuridad. No tardó en descubrir que la oscuridad es un lago negro en el que podía esconderse de ellas. La oscuridad era alguien que la rodeaba en silencio y le permitía hablar
    Montserrat Montes de Ocacompartió una citahace 7 meses
    Ya no andaba, necesitaba correr, con los ojos cerrados, hacia delante siempre, confiando en que el ruido de sus pies, que a ella le parecía estruendoso, no despertara a ninguna de las brujas que parecían dormir siempre con un ojo abierto.
    Montserrat Montes de Ocacompartió una citahace 7 meses
    Se había dado por vencida y esperaba que el dolor se cansase de ella.
    Montserrat Montes de Ocacompartió una citahace 7 meses
    La muerte se adueña enseguida de aquellos lugares donde se le permite entrar.
    Montserrat Montes de Ocacompartió una citahace 7 meses
    Lloraba, luego existía.
    Montserrat Montes de Ocacompartió una citahace 7 meses
    Moira no se asustó. No le tenía miedo a la muerte, viajaba a su lado y le había dado tiempo de acostumbrarse a ella a lo largo de aquel viaje con los hombres pájaros
    Montserrat Montes de Ocacompartió una citahace 7 meses
    Tilda lloraba hacia adentro desde niña, porque descubrió que el llanto que lograba escapar de sus ojos se convertía en una maldición, en un estigma. «El llanto llama al llanto –se decía–, si no lloras la desgracia no sabrá que sufres y se irá.»
    Montserrat Montes de Ocacompartió una citahace 7 meses
    Morir era dejar de saber, lo supo de pronto, y no le pareció algo tan malo.
fb2epub
Arrastra y suelta tus archivos (no más de 5 por vez)