Observemos con atención que la acusación de hipocresía en boca de un europeo no la compartirán jamás los japoneses, porque en el siglo xvi, como también en la época Edo, expresar un sentimiento con demasiada claridad, se juzgaba brutal y vulgar. A los ojos de los occidentales, por el contrario, la verdad siempre debe transparentarse, incluso si en realidad está velada, es decir, enmascarada, incluso si la conducta de Alcestes no siempre es bien aceptada en la sociedad mundana. En Europa reina si no la transparencia, al menos la voluntad de transparencia.