Marcos Pereda

Bucle

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    Gilberto Julio Marquina Castillocompartió una citahace 6 meses
    Clap, clap, sonido de calas, cadenas engarzando en piñones, frenos que chirrían por calles estrechas. Todas esas sensaciones... es como estar llegando a casa después de mucho tiempo fuera.
    Gilberto Julio Marquina Castillocompartió una citahace 6 meses
    Todos parecen simpáticos, eso sí. Pero no me fío. También los lobos sonríen a su manera antes de atacar.
    Gilberto Julio Marquina Castillocompartió una citahace 6 meses
    Gemelos perfectamente marcados, venas recorriendo el soleo, muslos en los que puedes contar hasta la última fibra. Los brazos, diminutos. Muy morenos (demasiado morenos) hasta donde empieza el maillot, blancos un poco más arriba. Tendones dibujando historias. Historias de entrenamiento, de kilómetros.
    Gilberto Julio Marquina Castillocompartió una citahace 6 meses
    Es ese instante en que te empiezan a surgir los lamentos. Largo, espeso. Cuando los segundos parecen minutos y los metros se disfrazan en millas. Entonces bajas los ojos al asfalto (arriba, donde el cielo hace el amor con el bosque, solo hay futuro, y ese futuro duele), cierras los párpados, así, una, dos, tres veces. Escrutas en tu interior. Es la soledad, la soledad que te hace pensar, y dudar de todo. ¿Qué hago yo aquí? ¿Qué se me ha perdido por estas montañas? Y, sobre todo, ¿por qué sigo?
    Porque está ahí, quizá.
    Entonces abres los ojos, la luz te ciega durante una milésima de segundo, todo es blanco, y luego gris, y más tarde verde. Sonríes. Es lo mejor que puedes hacer. Sonríes. Te levantas sobre los pedales y sigues avanzando. Poco a poco. Todo fatiga, dolor y felicidad.
    Gilberto Julio Marquina Castillocompartió una citahace 6 meses
    Y entonces te metes en esa serpiente multicolor que va mucho más lenta que las que ves por la tele... te metes, digo, y coges rueda a quien te precede, pasas al relevo, charlas con unos y con otros, eres feliz. Y siempre alguien, sin tardar demasiado, pronuncia la frase.
    ¿Vamos al Valle?
    Gilberto Julio Marquina Castillocompartió una citahace 6 meses
    La ilusión en el rostro, el sonreír en el gesto. La bicicleta, dócil, agradecida, rueda por la carretera dejando un rumor de historias detrás.
    Gilberto Julio Marquina Castillocompartió una citahace 6 meses
    Quien todo lo tuvo anhela tener de nuevo algo. Es tan fugaz la caída, es tan largo el olvido...
    Gilberto Julio Marquina Castillocompartió una citahace 6 meses
    los vencedores vienen y van, pero los mitos... esos se quedan a construir los cimientos de la historia...
    Gilberto Julio Marquina Castillocompartió una citahace 6 meses
    Quizá eso le salvó la vida.
    Quizá fue eso, sí. Lo que pudo salvarlo.
    La bicicleta.
    Gilberto Julio Marquina Castillocompartió una citahace 6 meses
    amigo, la vida sigue, deberías salir, hacer deporte... ¿qué tal si probases con la bici? Era el principio de una historia de amor.
    Gilberto Julio Marquina Castillocompartió una citahace 6 meses
    De la guerra no se habla. No, en la bicicleta se parla solo sobre la bicicleta...
    Gilberto Julio Marquina Castillocompartió una citahace 6 meses
    Volvió a correr, claro, eso nunca se abandona.
    Gilberto Julio Marquina Castillocompartió una citahace 6 meses
    De vuelta a casa. No tiene nada, salvo el amor de un pueblo que anhela símbolos, recuerdos de tiempos mejores. Y Coppi lo es. Sonrisa del pasado, esperanza del futuro. Volverá a su hogar.
    Al fondo, los recuerdos.
    Gilberto Julio Marquina Castillocompartió una citahace 6 meses
    Ya ven, el hombre que lloraba era, sobre todo, un hombre de hierro.
    Gilberto Julio Marquina Castillocompartió una citahace 6 meses
    la bicicleta es amante celosa, y exige mucho más de lo que da.
    Gilberto Julio Marquina Castillocompartió una citahace 6 meses
    «Solo quiero tener algo de razón, incluso cuando estoy completamente equivocado», dijo un día. «Nunca he amado la bicicleta... pero lo hice todos los días, apasionadamente»
    Gilberto Julio Marquina Castillocompartió una citahace 6 meses
    Ellos querían a los otros. A los que escalaban, Gaul o Bahamontes. A jovenzuelos arrogantes como Riviere, o veteranos sufridores como Bobet. Y, sobre todo, a él. El chico del Lemosín. El que siempre se caía, el de las desgracias, el esfuerzo, el rostro contraído por el sufrimiento. No importaba que Anquetil le dominase siempre, era Poulidor quien llevaba toda la fama.
    Gilberto Julio Marquina Castillocompartió una citahace 6 meses
    Ahora andan quién sabe dónde. Haciendo carreras. Y Raymond Poulidor se esfuerza, siempre, para no cometer la torpeza grosera de ganar.
    Gilberto Julio Marquina Castillocompartió una citahace 6 meses
    El público apoya al perdedor, porque ganar es de mal gusto y acaba creando adicción.
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    Nunca el bien supo tan mal
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