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Joseph Conrad

Lord Jim – Espanol

    Eithel Garciacompartió una citahace 2 años
    No me refiero a la valentía militar, ni a la civil, ni a ninguna en especial.
    Eithel Garciacompartió una citahace 2 años
    Representaba allí toda la paternidad de su tipo, a hombres y mujeres en manera alguna inteligentes o divertidos, pero cuya existencia misma se basa en la fe honrada, y en el instinto de la valentía.
    Eithel Garciacompartió una citahace 2 años
    Me refiero nada más que a la capacidad innata de mirar de frente las tentaciones, una disposición muy poco intelectual, Dios lo sabe, pero sin posturas; un poder de resistencia, ¿verdad?, nada gracioso, si se quiere, pero inapreciable; una rigidez no pensada y bendita ante los terrores exteriores e internos, ante el poderío de la naturaleza y ante la seductora corrupción de los hombres, respaldada por una fe invulnerable en la fuerza de los hechos, en el contagio del ejemplo, en la solicitación de las ideas.
    Eithel Garciacompartió una citahace 2 años
    Poseían una encantadora virilidad, el hechizo de la vaguedad.
    Eithel Garciacompartió una citahace 2 años
    Debajo de las toldillas entregados a la sabiduría de los hombres blancos y a su valentía, confiados en el poder de su incredulidad y en la cáscara férrea de su barco de fuego, los peregrinos de una fe exigente dormían en esteras, en mantas, en tablas desnudas, en todos los rincones oscuros, envueltos en telas teñidas, embozados en guiñapos sucios, con la cabeza apoyada en ataditos, con el rostro apretado contra los brazos plegados: los hombres, las mujeres y los niños; los viejos con los jóvenes, los decrépitos con los robustos, todos iguales en el sueño, hermano de la muerte.
    Eithel Garciacompartió una citahace 2 años
    Con el tiempo, junto con el desdén primitivo, creció poco a poco otro sentimiento.
    Eithel Garciacompartió una citahace 2 años
    Algunos, muy pocos y a quienes se veía allí con muy escasa frecuencia, hacían una vida misteriosa, habían conservado una energía no destruida, con el temperamento de bucaneros y los ojos de soñadores.
    Eithel Garciacompartió una citahace 2 años
    Pero de vez en cuando se apoderaba de él, físicamente, una incontenible embestida de la angustia, lo hacía jadear y retorcerse bajo las mantas, y después, la nada inteligente brutalidad de una existencia pasible del tormento de tales sensaciones lo llenaba de un desesperado deseo de escapar a cualquier costo.
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