El corazón de Evangeline seguía acelerado y se preguntó si, en lugar de estar asustado o nervioso, estaría intentando atrapar todos los momentos antes de que desaparecieran, antes de que él desapareciera. Sabía que ocurriría; siempre era así. Jacks siempre se marchaba, lo que hacía que aquello fuera aún más absurdo. Y, no obstante, en aquel momento no quería ser prudente. Solo quería ser suya.
Intentó decir Durante esta noche, soy tuya, pero lo único que le salió fue:
—Soy tuya.