Iria G. Parente,Selene M. Pascual

Títeres de la magia

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    Karisa Pachecocompartió una citael año pasado
    Es curioso cómo creemos conocer mejor a las personas que ellas a sí mismas. Cómo las adaptamos de alguna manera a lo que nos gustaría que fueran, hasta el punto de que luego no sabemos si lo que intuimos es real o producto de nuestro idealismo.
    Nayeli Cortéscompartió una citahace 2 años
    El mundo nos ha cambiado. Ahora nos toca a nosotros cambiarlo a él.
    Nayeli Cortéscompartió una citahace 2 años
    Los sentimientos son libres y nadie tiene derecho a ponerles reglas.
    Nayeli Cortéscompartió una citahace 2 años
    Alguien que lucha por aquello en lo que cree merece respeto, no reproches. Hace falta valor para ello. No se trata de arriesgar la vida, siquiera. Se trata de darlo todo por lo que deseas.
    Isabel Hernandezcompartió una citahace 3 años
    El único obstáculo que tienes que superar son las limitaciones que insistes en ponerte. Deberías tener más seguridad en ti mismo y en tu poder.
    Katsumicompartió una citael mes pasado
    —El tiempo es irrelevante, aprendiz —masculla. Siempre me llama así, desde que entré en la Torre y me dio la bienvenida, aunque yo me dirijo a él por su nombre. En el fondo, es un elemento más de nuestra extraña relación, esa en la que no sé si somos amigos o sólo un profesor y su alumno, o las dos cosas según la hora del día—. Hay alumnos que se gradúan antes, alumnos que repiten asignaturas tantas veces que pierden la cuenta, alumnos que siguen aquí con el doble de edad que tú… Y sí, hay alumnos que se rinden porque no soportan lo que la magia y la Torre les exigen. —Suspira, como si él mismo supiera lo que se sufre, aunque a mí siempre me ha parecido el estudiante perfecto, el muchacho más brillante de toda la escuela—. Cada persona tiene un ritmo de aprendizaje distinto que no la hace mejor ni peor que las demás.
    yeibook17compartió una citahace 6 meses
    Un cuerpo diferente no hace a las personas diferentes.
    yeibook17compartió una citahace 6 meses
    El mal de este mundo somos los que lo poblamos.
    yeibook17compartió una citahace 6 meses
    No puedo aceptar que la muerte sea la solución a ningún problema. Pensar así nos convierte… en poco menos que animales.
    yeibook17compartió una citahace 6 meses
    no hay nada más peligroso que una persona confiada y sin puntos débiles.
    yeibook17compartió una citahace 6 meses
    Cuando una puerta se cierra, siempre hay un pasadizo secreto que puedes abrir.
    yeibook17compartió una citahace 7 meses
    A todos los que se sienten perdidos o tienen miedo de avanzar sin saber adónde llegarán. Vosotros también podéis ser héroes.
    c a t hcompartió una citahace 10 meses
    —Es raro que no te burles de mí —murmuro.

    Ella me observa. Parece dubitativa, aunque creo que entiende lo que pretendo.

    —En realidad, estaba pensando que debe de ser una tortura para ti no poder pervertir a tu aprendiz con las dos manos.

    Sí, eso suena más a Ariadne.
    c a t hcompartió una citahace 10 meses
    Y entonces llaman a la puerta.

    Ah, no. Estoy dispuesto a escuchar a los alumnos cuando haga falta y a recibir los respetos o quejas de sus padres, pero hay cosas que no se pueden interrumpir. Por eso bajo los labios al cuello de mi aprendiz y alzo la voz:

    —¡Ocupado! ¡Venga en un rato!
    c a t hcompartió una citahace 10 meses
    A veces hasta me siento culpable, porque está demasiado pendiente de mí y yo lo necesito para cosas tan estúpidas como para vestirme. Es mucho mejor, por supuesto, cuando lo necesito para desvestirme.
    c a t hcompartió una citahace 10 meses
    El mundo nos ha cambiado. Ahora nos toca a nosotros cambiarlo a él.
    c a t hcompartió una citahace 10 meses
    Supongo que si siempre le he tenido tanto apego a la magia ha sido porque Archibald me enseñó a quererla antes de que fuera consciente de lo que podía hacer con ella. Me hizo verla como un juego y, más adelante, como una responsabilidad. Y, desde luego, siempre me hizo sentirme orgulloso de poseerla.
    c a t hcompartió una citahace 10 meses
    Sí que recuerdo, sin embargo, el primer día que hice una poción. Un día, Archibald me bajó al aula y me dijo que íbamos a jugar. Me puso un montón de ingredientes sobre la mesa y un caldero al que no me dejaba acercarme por seguridad. El juego era el siguiente: la combinación de todos los ingredientes que había en la mesa, de una manera u otra, daría algo como resultado. Yo tenía que elegir los ingredientes que quería que él echase al caldero y en qué cantidades, y después los dos nos tomaríamos la poción y descubriríamos qué había conseguido hacer. Aquello también fue un desastre, a decir verdad: la poción que creé resultó ser una para aumentar el tamaño. Fue muy perturbador para algunos ver a un niño de tres años midiendo el doble de lo que debería. Pero peor fue para Archibald, que tuvo que crear un remedio rápidamente y con manos torpes porque no cabía dentro de la sala; por no hablar, claro, de que ambos terminamos con jirones de la ropa que llevábamos. Anthea siempre culpó a aquella poción de que fuese luego tan larguirucho.
    c a t hcompartió una citahace 10 meses
    Un día, repetí uno de los que mi tío siempre me proponía: un elemental de agua, que apenas debía provocar que una gotita saliese de mi mano; por lo visto, mi balbuceo se pareció más a un hechizo superior… y toda el agua a nuestro alrededor se volcó sobre Archibald. Yo, que debía de ser un niño con un extraño sentido del humor, estuve riéndome con gorjeos un buen rato, mientras él se remangaba la túnica y mascullaba cosas. Aun así, a mi tío le enorgullece aquella historia porque, según él, fue el día que demostré que sería un nigromante poderoso, un digno sucesor de mi padre y un gran director para la Torre. Siempre me decía: «Tu destino es la magia; la dominabas sin saberlo antes de hablar».
    c a t hcompartió una citahace 10 meses
    La primera vez que aprendí un hechizo fue gracias a Archibald. Ya no lo recuerdo porque era demasiado pequeño, pero Anthea siempre dice que fue un desastre. Por aquel entonces, ni siquiera sabía hablar, si bien Archibald siempre estaba repitiéndome hechizos para que aprendiera a pronunciarlos. A algunos niños les enseñan a decir «papá» o «mamá»; a mí, como me faltaban las dos cosas, me enseñaban conjuros.
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