Tú cubriste al pájaro desnudo que tiembla en mi mente
Lo alimentaste con tu saliva y te inventaste un huevo roto en sus laderas. De un paso cayó mi amor en tus rodillas y se durmió para ya siempre soñar en ti
Desde entonces su mirada es nuestro hogar de bambúes blancos cantando las horas al revés de los rosarios
Pero contigo avanzo hacia la infancia
Mis dientes se repliegan al interior de mis encías para desvestirte: me enseñas la delicadeza en el golpe
el pétalo en el colmillo
Y yo deshueso la entrada a este nido de agua
me deslizo mientras bailas como un esqueleto quemado en la cornisa de la vida
Abrazas al pájaro desnudo:
herida blanca,
tiemblas en mi mente