Sergio Pitol

Los mejores cuentos

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    tguerrerogcompartió una citahace 2 años
    No amo los cambios en general. No me adapto bien a la transformación de ningún paisaje ni de ninguna idea.
    Gélmar Lanngistercompartió una citahace 2 años
    Y hasta quién sabe si no me decidí a publicar aquella vez tan sólo para hacerme con ese ánimo que tanto me faltaba.
    Azafran Hernándezcompartió una citahace 3 años
    «el pinche frío ha sentado la garra en éste, que hasta hace una semana parecía un inmutable paraíso solar al margen de las leyes climáticas. De repente una helazón bestial comenzó a bajar de la montaña a la hora del crepúsculo.
    Azafran Hernándezcompartió una citahace 3 años
    Advierte que las mil teorías con que se ha complacido durante los últimos años, explicaciones, justificaciones, presuntuosas interpretaciones, se derrumban y quedan como hojarascas a sus pies, se oye gritar que quiere volver a su patria, a su casa, a su infancia, que lo dejen en paz, quiere regresar, morir, perderse allá. Logra ver aún a una enfermera que se afana a su lado, siente en la vena la aguja que lo restituirá a la noche.
    Azafran Hernándezcompartió una citahace 3 años
    En ese momento tiene la impresión de recordar su sueño, pero no está seguro; quizás no es el sueño sino simple y puramente el recuerdo de un hecho real que de alguna manera se relaciona con ese sueño que tanto lo ha perturbado.
    Azafran Hernándezcompartió una citahace 3 años
    Él, que detesta las anécdotas, se ve de pronto colmado de ellas, prisionero. Tanto en la vida como en la literatura le parece ideal que los hechos puedan ensamblarse, fundirse a tal grado que se neutralicen, que se diluyan en una especie de fluido en que ninguna de las partes pueda valer por sí misma sino por el todo
    Azafran Hernándezcompartió una citahace 3 años
    Ese sábado constituirá en sí un universo.
    Azafran Hernándezcompartió una citahace 3 años
    Lo que más le sorprendería después, al recordar aquel día, sería su extraordinaria duración. Si a algo podía compararlo era a las jornadas infantiles, cuando el niño, al deambular por entre la desorganización del mundo, siente y conoce una verdadera plenitud del tiempo, libre aún de la angustia de que éste lo atrape y lo comprima
    Azafran Hernándezcompartió una citahace 3 años
    Lo irracional que cabalga en nuestro ser adopta en algunos momentos un galope tan enloquecido que cobardemente tratamos de cobijarnos en ese mohoso conjunto de normas con que pretendemos reglamentar la existencia, en esos vacuos cánones con que intentamos detener el vuelo de nuestras intuiciones más profundas.
    Azafran Hernándezcompartió una citahace 3 años
    Sólo yo que soy conocido de los perros, de los caballos, de los animales domésticos, puedo acercarme a las chozas a escuchar lo que el peonaje murmura sin obtener el ladrido, el cacareo o el relincho con que tales animales denunciarían a cualquier otro.
    Azafran Hernándezcompartió una citahace 3 años
    Estoy seguro de que si yo ahogara a Carolina en el río no sentiría el menor remordimiento.
    Azafran Hernándezcompartió una citahace 3 años
    De haber alguien verdaderamente poseído por la demencia en nuestra casa, sería ella.
    Azafran Hernándezcompartió una citahace 3 años
    En cambio, Carolina, para molestarme, no obstante que al ser yo su mayor debería guardarme algún respeto, pasa ratos muy largos en la contemplación del cielo, y en la noche, mientras cenamos, cuenta, adornada por una estúpida mirada que no se atreve a ser de éxtasis, que en el atardecer las nubes tenían un color oro sobre un fondo lila, o que en el crepúsculo el color del agua sucumbía al del fuego, y otras boberías por el estilo
    Azafran Hernándezcompartió una citahace 3 años
    He oído comentar que mi padre es el demonio y aunque hasta ahora jamás haya llegado a descubrirle un signo externo que lo identifique como tal, mi convicción de que es quien es se ha vuelto indestructible. No obstante que en ocasiones me enorgullece, en general ni me place ni me amedrenta el hecho de formar parte de la progenie del maligno.
    Azafran Hernándezcompartió una citahace 3 años
    Sé que me llamo Victorio. Sé que creen que estoy loco (versión cuya insensatez a veces me enfurece, otras tan sólo me divierte). Sé que soy diferente a los demás, pero también mi padre, mi hermana, mi primo José y hasta Jesusa, son distintos, y a nadie se le ocurre pensar que están locos; cosas peores se dicen de ellos
    Azafran Hernándezcompartió una citahace 3 años
    Del mismo modo que entiende la literatura como una república de las letras en libertad.
    Azafran Hernándezcompartió una citahace 3 años
    Pitol descree de los decálogos y las recetas universales. ¿Y cómo, por mi parte, no estar de acuerdo plenamente con él? Para Pitol, la Forma que llega a crear un escritor es el resultado de toda su vida: la infancia, toda clase de experiencias, los libros preferidos, la constante intuición. «Sería monstruoso», dice, «que todos los escritores obedecieran las reglas de un mismo decálogo o que siguieran el camino de un único maestro. Sería la parálisis, la putrefacción.»
    Azafran Hernándezcompartió una citahace 3 años
    Ni que decir tiene que, mientras él me contaba su sueño, nos perdimos todavía mucho más por las calles de Caracas, nos perdimos incluso más que el hijo de Lindbergh. Y el entorno era tenebroso, podía no tardar nada en convertirse también en hostil...
    Azafran Hernándezcompartió una citahace 3 años
    –un viejo y apuesto negro– fue la persona elegida por Sergio para preguntarle la dirección de la calle del pequeño museo.

    –Uy, tú estás más perdido que el hijo de Lindbergh –le dijo sorprendentemente el negro.

    Sergio me miró con cara de gran extrañeza, como si no acabara de creer lo que había oído.

    –¿Qué ha dicho? –me preguntó–. ¿Que estoy más perdido que...?

    Al parecer, el negro había empleado una frase hecha que se utiliza desde hace años en Venezuela. Más perdido que el hijo de Lindbergh. Pero ni Sergio ni yo la habíamos oído nunca. A Sergio, mucho más que a mí, le llegó al alma aquella extraña indicación del negro. ¡Más perdido que el hijo de Lindbergh! De no haber sido por esto, no me habría enterado nunca de cuál era uno de los sueños más recurrentes de Sergio: ir de excursión con sus padres y perderse de pronto y hallarse en un entorno hostil y tenebroso.
    Azafran Hernándezcompartió una citahace 3 años
    Y eso explica que a veces, creyendo verla en los otros, elogien su propia elegancia sin darse cuenta de que es a ellos mismos a quienes en realidad están elogiando.

    Se desprenden o despegan hasta de ellos mismos y tienen la más generosa de las almas literarias. Es el alma de las máquinas solteras, vagabundas. ¿No es el cuento, como alguien ya dijo, un vagabundo? También es vagabunda nuestra vida. Pero –es curioso– mi memoria, cuando pienso en el maestro, siempre es sedentaria.
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