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Miguel Ibañez de la Cuesta

Mañanas de luz para cristales rotos

  • Zel Cabreracompartió una citahace 3 años
    MENSAJES
    LOS domingos nublados de verano,
    por las mañanas, brillan con un presentimiento
    de la luz, una cálida sospecha de la luz,
    que espera al otro lado de las nubes.
    Y de pronto cualquier alteración del cielo
    se convierte en un signo: algo que no es,
    no existe por sí mismo, sino por lo que anuncia.
    No adquiere su valor por lo que muestra
    sino por lo que deja de mostrar,
    pues lo que oculta es lo que promete.
    Y ese baile de velos, ese juego de sombras
    a veces se resuelve en una algarabía
    de niños que se arrojan a la playa
    con presteza y ardor de saqueadores;
    se prolonga otras veces
    en una larga tarde de películas;
    pero siempre nos deja
    ese inquietante hábito de estar
    atentos a los signos,
    de ser lectores hasta
  • Zel Cabreracompartió una citahace 3 años
    HACERSE VIEJO
    TE estás haciendo viejo.
    Es un hecho, te dices,
    que debes afrontar sin demasiada histeria,
    con la serenidad, precisamente,
    de un viejo, de un escéptico,
    de un hombre que anticipa su derrota.
    Te estás haciendo viejo y no lo niegas.
    En público lo afirmas con cierto desahogo
    y hasta alardeas de ello,
    como si el tiempo hubiera añadido algún mérito
    a tu desordenada inteligencia.
    Los chispazos de ingenio brillan más en la noche.
    y los tuyos parecen condenados
    a llamar la atención cada vez más
    por lo desesperado e inesperado,
    por su fulgor insólito de cohete de feria.
    Piensas en ello mientras se aleja una mujer
    de la edad de tu hija,
    y que igual que tu hija
    te ha escuchado con leve displicencia,
    como se escucha a un viejo,
  • Zel Cabreracompartió una citahace 3 años
    HABLAR, como vivir, cansa bastante.
    Las palabras desgastan: eso es algo
    que uno puede notar a cierta edad,
    cuando ya las palabras lo han limado
    de forma irremediable,
    como un río a una piedra,
    o el viento a un campo abierto, llano, estéril.
    Uno se va quedando sin perfiles
    y al final ya no tiene qué ofrecer,
    salvo un limpio cansancio,
    un cansancio pulido, sin engaños.
    ¿Podrás decir amor una vez más
    sin que ese vendaval de arena y fuego
    termine de borrar tu efigie en el desierto?
    ¿Podrás decir siquiera tú y yo
    sin sentirte negado
  • Zel Cabreracompartió una citahace 3 años
    LA belleza también tiene su tiempo.
    Debe ser esperada,
    como el amor, la lluvia, la cosecha o la muerte.
    Igual que todo aquello
    que es más alto o más hondo que nosotros,
    la belleza no quiere apremios. No acomoda
    sus pasos a los nuestros. No desciende
    a nuestro tiempo. Igual que todo aquello
    más ligero o más claro que nosotros.
    ¿Qué podemos hacer salvo esperar,
    acechar, estar atentos a los signos,
    como quien mira al cielo
    y espera la tormenta
  • Zel Cabreracompartió una citahace 3 años
    LA soledad no es mala compañía.
    Uno regresa a ella con el tiempo
    como se vuelve a un viejo amor: sin prisas
    y sin nervios, con esa confianza
  • Zel Cabreracompartió una citahace 3 años
    TAMBIÉN la lejanía puede ser un lugar.
    Es sabido que existen
    carreteras y mapas del espíritu,
    fronteras, travesías
    y viajeros perdidos.
    Puede ser un lugar,
    aunque localizar la lejanía
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